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Cristina Ganzábal arquitecta feng shui geobiología

  
 
CONCEPTO ENERGÉTICO VIBRATORIO
 
 


El equilibrio y la plenitud en la vida, dependen de la capacidad de interactuar con los constantes movimientos de la energía. Nuestra energía vital se ve afectada por las interacciones que continuamente establece con las energías del entorno.

El concepto tradicional de que la vida está regida exclusivamente por procesos bioquímicos- mecánicos se fue derrumbando y en su lugar emergió el nuevo concepto de lo energético vibratorio. Somos seres biológicamente adaptados a un medio electromagnético químico radiactivo. Estamos inmersos en campos de energía y esa energía ha influido, desde hace millones de años, en el desarrollo de todos los aspectos de la vida sobre nuestro planeta, tanto como el ambiente químico en el que la misma se ha desarrollado. La existencia de estos campos que ha comprobado la física, la han percibido todas las culturas desde la antigüedad. Los indicios históricos muestran de forma inequívoca, la importancia otorgada a las energías en la elección del lugar para habitar. La arquitectura sagrada se erigía en lo que las mediciones modernas han determinado como zonas de fuertes alteraciones geomagnéticas. Pueblo tras pueblo, cultura tras cultura, conocieron y aprovecharon estas energías, materializando dicho conocimiento en su arquitectura. Son conocimientos empíricos que se inician a través de sensitivos que perciben realidades específicas que les permiten el acceso a información lógica y coherente y que luego la experimentación y en muchos casos la ciencia, corrobora (como sucedió, en otra área, con el uso de las plantas) o desmiente.

Si bien cada cultura le ha dado a esta energía una denominación diferente (para los chinos es el Chi) y hasta la han interpretado con una connotación filosófico espiritual propia, todas ellas aluden a un mismo concepto que es sustento y origen de toda elaboración posterior. Se entiende que esta energía colma toda la existencia y define el universo. Es la energía vital, la fuerza omnipresente de la que dependen las cosas ya sean animadas o inanimadas, la parte no visible de la forma y la materia, el conjunto de todas las energías en vibración del universo sean densas o sutiles y en ese sentido es también materia prima de estudio de la física cuántica. Interactúa con todo, modificándose al pasar a través de los diferentes paisajes, al penetrar en el interior de las construcciones y al circular a través de nuestro cuerpo.

La física nos enseña que electricidad y magnetismo están estrechamente vinculados e interactúan constantemente estando presentes en casi todos los procesos que podamos observar. Podemos detectarlos en el subsuelo, en las diferentes capas atmosféricas y también en el interior del cuerpo humano. El cese de actividad eléctrica cerebral se considera como el parámetro de la muerte clínica. A través del cuerpo humano circulan constantemente minúsculas corrientes eléctricas ligadas a los influjos nerviosos y al transporte de información de una neurona a otra. Dichas corrientes circulan creando débiles campos magnéticos. El cuerpo electromagnético, sustento del cuerpo físico, es sensible a las pulsaciones del campo magnético terrestre, producto del océano subterráneo de hierro y níquel del núcleo líquido, que aunque es variable y estaría diminuyendo según los últimos estudios científicos, se mantiene más o menos estable desde hace varios miles de años. Sus variaciones nos influyen tanto desde el punto de vista biológico y metabólico, como psicológico, así como también nos influyen las radiaciones atmosféricas, solares, cósmicas, los ciclos naturales, las radiaciones terrestres provocadas por materiales radiactivos, aguas subterráneas, accidentes geológicos, o las derivadas de las actividades del hombre.

El Feng Shui comparte conocimientos con muchas ciencias y ramas científicas, biología, medicina, psicología, geología, geobiología, física, astrofísica, entre otras. Lo que lo hace difícil de entender para nuestra estructura de pensamiento, es que alude a un conocimiento empírico muy antiguo, que parte de una filosofía y una concepción del mundo milenaria, mucho más antigua que la brújula, para cuyo entendimiento tendríamos que reelaborar nuestros propios esquemas. Esta filosofía interpretó los conocimientos adquiridos al observar el cosmos, sus ciclos, sus mutaciones, etc., desde su tiempo y espacio, dando como resultado una cosmovisión muy ajena a nosotros, la del Tao, el yin y el yang y el I Ching. Es una filosofía que concibe un camino para acceder a una conciencia global más amplia, a través del cuerpo de energía (particular concentración de filamentos energéticos) e integra al hombre, armónicamente, con la naturaleza: "Desde mi casa viajo a cada rincón del universo"( Lao Tse)

Por ahora y hasta que finalmente la ciencia encuentre los instrumentos de medición idóneos, sólo la experimentación puede registrar la influencia de ese sutil entorno energético vibratorio sobre la vida en el planeta y tratar de verificar ese conocimiento empírico milenario que se expresó, para hacer entendible la realidad, a través de metáforas. El que todavía no se halla encontrado la forma de topografiar los canales energéticos terrestres mediante mediciones de conductividad eléctrica, como sí ya se hace con los meridianos corporales, no significa que no existan. Mientras no fueron visibles los microbios, no se podía sospechar su existencia. El no conocer algo no elimina sus efectos positivos o negativos. Los microscopios nos permitieron ver lo que no está al alcance de nuestra percepción ordinaria. "La vida es tan inmensamente grande y compleja que definirla y estructurarla sólo con las leyes racionales conocidas, puede resultar demasiado pretencioso."

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